miércoles, 23 de octubre de 2013

fuego

-¿Por qué me mirás a los ojos?-.
-Porque tienen fuego-.
Conservo su mirada sobre mí, con un largo silencio. Tragó.
-¿Te gustan las mujeres?-.
-No, me gustas vos-.
Tampoco supo qué decir,mirándome.
Cada parpadeo suyo era un mojarme los labios, que se hinchaban… preparándose.
Ella estaba descolocada. Después de un suspiro, habló. Casi violentamente me sacó la mirada de encima para volver a la realidad.
-Perdón, ¿podemos empezar otra vez? Me desconcentré-.
El director respondió indignado:
-pero si veníamos bien-.
-Sí es que… necesito empezar de vuelta-.
-Y bueno, dale.
En esa oscuridad absoluta, la sentí temblar. Quise reírme y consolarla, entonces se prendió la luz.
-¿Por qué me mirás a los ojos?-.
Tragué.
-Porque tienen fuego-.
Suspiró.
-¿Te gustan las mujeres?-. Sonó como el principio caprichoso del llanto de una nena, tierna, miedosa.
Parpadeé mucho sin querer.
-No, me gustas vos-.
Sentí el calor subirle por las venas mientras seguía temblando.
Ninguna se acercó.
Volví a mojarme los labios y esbocé una palabra que ella me interrumpió.
-¿Porqué te gusto?-.
Sonriéndole me sonrojé.
Siguió:
-¿Qué tengo que no tienen las demás?-.
La sentí dejar de temblar.
-Ya lo voy a descubrir-.Respondí.
Esquivándome apoyó la pizza sobre el desayunador que estaba detrás mío.
-Vení a comer-.
Me alcanzó el plato donde había puesto mi porción y levantó los ojos para mirarme. Le agradecí con un gesto. Agarró la jarra.
-¿Querés jugo?-.
-Por favor-.
Se empezó a poner nerviosa. Yo empecé a no saber qué hacer: me rasqué la nuca, no probé bocado.
Mientras masticaba quiso hablar y la escuché.
-Yo… tengo novio-.
-¿Y?-.
Me miró fijo, con una bola en el cachete, como quien acaba de decir algo obvio y uno es el boludo que no entendió.
-¿Qué tiene que ver que tengas novio con que me gustes?-, la desafié.
Se limpió la boca con la servilleta. Me mordí el labio.
Cambié de tema. Durante casi todo el almuerzo, conversamos de cualquier otra cosa. Ella me seducía, yo la observaba. Cada palabra que decía, menos ternura me causaba y más sed.
No le presté atención más que a sus ojos. Encandilaban como el reflejo de la luz en un espejo. Eran como el aliento cuando desempaña el vapor…o vaporiza el vidrio. Como la mano que hace espacio en la ventana para ver la madrugada. Era como saborear el primer sorbo de café, y volví a mojar mis labios. Efectivamente, ella se parecía mucho a todo lo que me calienta.
-¿Porqué temblás?-.
-Yo no tiemblo-. Se hizo la boluda.
Me corrió los ojos de nuevo y la busqué otra vez.
-Mirá, si yo no te gusto está todo bien…puede pasar. Pero no tengas miedo-.
Se enojó mucho y me trató mal.
-¡¿Qué saltás con esto ahora?! ¡Flaca sos cualquiera! Hacete ver porque estás llena de problemas. ¡Sos…perversa! ¡Promiscua! No sé por qué me ponés en esta posición, ¿Qué te hice?
Insistí.
-No te quise poner incómoda, es que…-me volví vulnerable –me quiero enredar en tu pelo; comerte la boca; acari…-. Me callé y en seguida hablé:
-Perdoname-.
Bajé la mirada. Se enterneció.
-Bueno, tampoco fue para tanto. No te sientas culpable-.
Creo que en ese momento tuve miedo de matarla.
-No, no me siento culpable, me siento una pelotuda. Vos decís una cosa y haces otra ¿y después soy yo la que tiene que pedir perdón?-.
Se paró y empezó a levantar la mesa. Me paré y le tomé las manos.
-¡Pará! ¡Mirame!-.
Se soltó bruscamente y me pegó dos cachetazos.
-¡Asquerosa!
No me quise dejar vencer por todo ese salvajismo que le emanaba de la piel asique la empecé a mirar de nuevo, tratando de encontrarla… sin resultado.
La esquivé y me acerqué a la puerta que estaba detrás suyo.
-¿Sabés qué es lo peor de todo esto? Que todavía me causas la misma sensación del principio.
Sentada frente al desayunador, con un codo apoyado y una mano sosteniéndole la cabeza, aprovechó que me tenía de espalda para provocarme.
-¿Y qué sensación te causo?-.
Me acerqué tanto a su oído para que me escuchase bien, que atiné a besarle el cuello, pero en cambio le susurré:
-¿De verdad querés saber?-.
Se puso histérica. Empezó a gritar, a llorar. Volvió a pararse. Mientras se alejaba de mí y las lágrimas le corrían el delineador, me apuntaba con un dedo.
-¡Dejame en paz! ¡No te quiero ver más! ¡Ni te me acerques!-respiró-no me lastimes más.
Me desconcertó.
-¿Te lastimo?-.
-Sí, porque me querés confundir y a mí me duele saber que te gusto-.
Percibió la ternura con la que le iba a contestar. Tragué.
Se me escapó una risa liviana que la tranquilizó.
-Vos estás cagada de miedo; pero no tiene nada de malo-.
-¿Qué no tiene nada de malo?-.
-Que me digas que no-.
El fuego le volvió a los ojos. Huyó.
Creo que deseé tanto que  volviera, que al momento en que me acerqué a cerrar la puerta, me trajo uno de esos besos que el miedo nunca te da.

miércoles, 16 de octubre de 2013

BIENVENIDA

Yo creí que iba a ser más asombrosa.
Me pensé firme segura y frontal.
Por alguna puta razón, tambaleé en el piso,ese mismo  que camino y toda  mi fuerza se volvió fragilidad.
Entonces descubrí mi fuerte: la sensibilidad.
No entendí, ni entiendo ahora,la razón en sí . Ni mucho menos las razones de mi debilidad.
Debe ser que así se crece, debe ser... que de a poco me va matando el luto de la infancia para
renacer en mujer y vivirla plena.
Esque asumirme adulta y entenderme humana, me cuesta más que conservarme viva en la excusa mas absurda
de esa niñez espacial que tuve.
Lo que más me duele es sentir este desagradecimiento por abandonar aquello que me hace tan feliz.
el pasado desde lejos,no me deja saltar.me tira fuerte hacia su lado y me enrosca en las cosquillas
de la infelicidad. Porque no hay duelo ni luto ni tristeza ni conmoción ni sueño ni reencuentro mayor ni
independencia mejor que la de alejarse de todo lo que te protegió para empezar a ser el propio escudo.para no volver
sino empezar a transmitir aquella felicidad que sólo se sabe demostrar con el hasta luego de crecer.
Y tengo miedo...de olvidarme de mi,de nunca más encontrarme, de perderme en las obligaciones y estresarme con la responsabilidad. Que conchudas dos palabras contundentes.
tiemblo
se me agita el pecho . Jamás entendí el pánico.
cada palabra me dilata las pupilas.
se me estruja el cerebro.
Es sofocante,agotador, liberador y cierto. Y entiendo a la cordura, pero jamás me entregaré. 
Yo creí que podía volar en serio, pero llorar es la tierra que no me deja despegar.
Yo creí que iba a ser más soñadora.
Y lo que más me desespera, es no poderlo controlar...
y lo que más me alegra, es que algo me estalla por empezar.

que puto sos crecer.

martes, 1 de octubre de 2013

PUTA

le agradezco a cada hombre que me hizo puta, porque soy mujer gracias a un espermatozoide.Y no me arrepiento de haberlos dejado

pasarme por encima y en un enrosque de piernas,hacerles lo mismo desde arriba.Descubrir.encontrar.sorprenderme.asombrar.
asomar la nariz por donde la intriga llame y crear la fantasía en certeza. Cada conclusión que llegó sólo por el motus propio
de un modus operandi que definió mi libido.Y así la cadena de intuiciones que dirigen mis impulsos sin cerebro,pero con la idea concreta de una decision
tomada,de consecuencias ciegas y carentes de razón.solamente apunta a las estrellas esa energía que me complementa para completar mi esencia.
esa esencia tan indefinida como la potencia de la efervescencia que caduca siempre en el alivio.
la cordura momentanea de un salvajismo que incontrolable me domina sin explicación. Le pido disculpas a quien perjudique mi expresión que con justificación
absurda por inexistente, trata de calmar la situación que afecta. Es tan honestamente inconsciente la inocencia con la que actúo,que ni siquiera diferencio 
pedir permiso con pedir perdón. Y considero que en todo mi humanismo, el hambre y las ganas de comer,son como la ignorancia cuando nos hace hablar.
trato de ser mejor sin dejar de ser yo misma,pero soy más animal que ser humano,me dejo llevar por el tiempo,vivo ese momento y uso el cuerpo todo lo que puedo
con el fin de extender su fecha de vencimiento,pero todavía más por el miedo que me da desaprovecharlo todo
y aprendo de cada experiencia, de cada error que cometo y me asumo imperfecta y desafiante, responsable y sincera. totalmente verdadera. soy de los peores seres 
y de los mejores vientos. son menos las veces que me envuelve el orgullo y más las que me destapa el prejuicio.Uso el a pesar de todo con los límites,por lealtad al
signo que nació conmigo, sin ser adrede el desinterés por lo que dirán ya que no uso de bandera la falta de respeto y el egoísmo me contiene en la la soledad que elijo.

soy abstracta,amorfa,flexible,relativa y el capricho me supera aunque bien puesta es la condenda
porque no creo en el logro sin esfuerzo.ni en la seguridad sin autoestima.ni en la belleza sin ego.
le agradezco a cada hombre que me hace puta por la libertad que siento