Me desperté muy temprano de una mala noche con sueño esperanzador. culpé a la almohada de aquel síntoma de ataque de vértigo y ni el zumbido de los mosquitos pudo contra el cansancio que me suspiró el corazón.
Entonces dormí hasta el mediodía,cuando me desperté agitada. El sol no radiaba, la humedad pesaba.
Alguien intentó rescatarme para dejar de pensar en lo que me latió...me late, todo el día.
y me subí a ese tren:
-"A POLVORINES"- le dije, y el boletero emitió mi destino.
Atravecé estaciones donde me tragué el impulso de llorar y la desesperación por bajar. elegí girar la cabeza, y mirar por la otra ventana, para recomponerme y empezar a notar lo que pasa.
Siempre recorrí largas distancias por los caminos de tierra,donde los autos se embotellan con los colectivos. Siempre me tocó cruzar aquellas vías, jamás ser el motivo de las barreras bajas .
Y me quedé en silencio, escribiendo con los ojos, ocultando en la oscuridad de mis lentes el gesto intranquilo de la curiosidad suburbana.
Recorrí cada estación con la atención que merece. Porque los olvidados, los marginados...quedan al fondo,pegados al contraste del otro lado de la vía, o la cuadra siguiente. me hayé en cada rincón que se discrimina, ojo, tené cuidado. Tené cuidado del que cruza las vías en el medio del camino, tené cuidado del que te vende estampillas en el tren, tené cuidado de la gente que vive por aca, porque vos sólo trabajas. Tené cuidado de los locos, los borrachos. Tené cuidado de la mugre y de la soledad descampada.cómo apreciar todas esas construcciones rústicas y horrendas que la humedad y los años tiñeron de gris. de gris abandono.
Me senté en el lugar donde la luz nunca llega, donde los sueños no existen y los dueños se alejan.
Me encontré entre toda esa nada que hablaba a los gritos, mientras el traqueteo intentaba ensordecer la mirada.
no se cómo descubrí la vegetación extinguida, que respiraba por los espacios donde podía. Alguien alguna vez le quitó la tierra y la convirtió en suelo.
Ahi estaba entonces,gozando del privilegio de un asiento a nose cuántos quilómetros por hora,con el sabor amargo de lo que se deja de lado, del desprecio humano. Y critiqué al sistema.
-ES ACA-me advirtieron, para que agarrara mi mochila.
Traspasé sin cuidado la salida, y me encontré del otro lado conociendo el cemento de ese lugar que me descubría. supe desde el principio, que nos llevaríamos bien.
Sentí que mi destino no concordaba con mi sensación de oriunda. otra vez me alejaba de esa realidad,como intrusa.
fue sin querer cuando olí el recuerdo de otros lugares con el mismo aspecto.debe ser por eso que me sentí tranquila. Y a pesar de que desconocí por completo mi ruta, aprecié en cada esquina el camino recorrido.
Hay calles de tierra y calles con grietas, como cada vereda. Y aunque algunos hogares luzcan mejor que otros,no dejan de ser vecinos.
Aquella zona tiene algo que ésta perdió: la mesa en la vereda,el mate que queda...esperando siempre al que venga. Entonces me surgió una envidia que nada tiene de sana pero todo de alegría.
Hasta que llegué finalmente a la utopía. Esas ganas que tengo,de apropiarme aquel lugar que me recibió contento.
Así pasé mi tarde,enroscada en la inmensidad de aquel parque que me acogió el alma. tapada de árboles que me relajaron el ser. aunque el curso verbal de la fascinación vital, invadió con ansias el deseo.un futuro.
Pero iba a empezar a oscurecer, y queríamos llegar a casa para comer.
Se emprendió la retirada. Y como es de costumbre, bajé la ventanilla polarizada que no me permitía observar lo que dejaba.
Ya estaba atardeciendo y se notaba cómo las personas iban volviendo,aunque otros, como yo, se estarían yendo.
-"SI VAS A POLVORINES VOLVES DESNUDO"-una vez escuché un prejuicio que sólo la insloencia comprendería. Nada inteligente se puede esperar de aquel que se cree más.
menos mal que no me quedé con la intriga. En polvorines, la gente anda por la calle;todos con la ropa puesta.
Asique mientras esperaba, me anestecié con el cielo,porque si vieras ese sol,de las siete de la tarde...te quedás en polvorines hasta que los ojos arden.